Existe una emoción muy extraña que te lleva a pensar que tu mente es una pequeña cajita donde miles y miles de palabras vuelan en su interior. Quizá sea la primera persona (cosa que dudo) que se haya parado a pensar en que forma tiene su imaginación o en cajitas con letras voladoras, pero es algo que realmente me inquieta. Y es que hay veces que tengo la sensación de que ya no hay más espacio, las palabras tienen que salir de algún modo. Pero es tan peligroso… No puedes dejar tus pensamientos fuera así como así; imagina la cantidad de información que almacenan, los sentimientos que guardan, las sensaciones que ocultan…
Y es por eso por lo que hoy estoy aquí, escribiendo en este blog que, seguramente, no lea nadie, pero que cumple mi objetivo: sacar todo lo que llevo dentro, abrir mi cajita al viento, sin detenerme en lo que pueda pasar a mi alrededor.